Voy a dejar algo en claro desde el principio: No me gusta este juego. De los juegos que tengo en mi colección es el único que me arrepiento de haber comprado. Pero debo admitir que la primera vez que lo jugamos cuando vivía en Santiago nos brindó un momento memorable. Las cartas son divertidas cuando uno las lee por primera vez. Y bueno, casi que me da lata deshacerme de él, así que ahí está escondido en mi estante.

Esta semana, en preparación para este review, me propuse jugarlo nuevamente. Pero esta vez decidí tomar algunas medidas para que el juego no se alargara tanto. ¿Resultó? Les cuento después de explicar de qué se trata el juego.

Mata Monstruos, Roba el Tesoro, Apuñala a tu Amigo

En el mundo paralelo de los juegos de rol, un munchkin es un jugador que diseña a su personaje para que sea una máquina de matar, mata a todo lo que se le cruza para obtener los tesoros y subir de nivel y no le interesa en lo más mínimo si los demás se divierten. En el juego Munchkin los jugadores representan a un personaje rolero que debe matar a todo lo que se le cruza, obtener los tesoros y subir hasta nivel 10 antes que los demás, incluso saboteando a sus amigos.

Munchkin fue diseñado por Steve Jackson (el gringo, no confundir con el Steve Jackson británico) y publicado por Steve Jackson Games el año 2001. Permite partidas de 3 a 6 jugadores y tiene una duración en caja de 1-2 horas. Munchkin tiene una camionada de versiones, expansiones, reimpresiones y spin-offs: Munchkin Quest, Munchkin Cthulhu, Munchkin Zombies, El bueno, el malo y el Munchkin y Loot Letter – la versión Munchkin de Love Letter –. En fin, hay mucho Munchkin y parece que vende, así que siguen saliendo más.

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¿Munchkin Conan el Bárbaro?

El juego es sencillo. Hay dos mazos de cartas: uno de puertas y otro de tesoros. Todos los jugadores empiezan como un humano sin clase y de nivel 1. En su turno puede jugar cartas de su mano para cambiar eso, equipando armaduras o armas y cambiando de raza o de clase. Luego el personaje puede ir y patear una puerta. Si sale un monstruo ocurre un combate. Lo interesante del juego es que los demás jugadores tienen la opción de alterar el resultado del combate. Pueden ayudar al jugador combatiendo a su lado o, por el contrario, usar cartas para fortalecer al monstruo y provocar la derrota del jugador. Si a pesar de todo el jugador vence al monstruo, sube de nivel y obtiene más cartas de tesoro. Si es derrotado debe huir, y si falla en la huida le pasan cosas malas como perder armas, niveles o incluso morir.

Mi Crítica a Munchkin y Qué Pasó al Volver a Jugarlo

La primera característica de Munchkin que hay que tener clara es que es una parodia de los juegos de rol. Y en ese ámbito Munchkin funciona. Las cartas son chistosas y los monstruos son ridículos. No sólo el artwork es divertido. Las habilidades de las cartas suelen tener alguna talla involucrada. De las que encuentro más graciosas están “Whine at the GM” (Llorarle al Game Master), el “Lawyer” (Abogado) que no ataca a alguien de clase Thief (Ladrón) por cortesía profesional y la “Potted Plant” (Planta en un macetero) que es un monstruo de nivel 1. A simple vista Munchkin parece un juego divertido que permite trollear a tus amigos. Y entre tanto eurogame solitario multijugador se agradece un poco de interacción para variar.

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Vas explorando un oscuro calabozo y te encuentras con… una planta en un macetero.

El problema con Munchkin viene por el lado del juego. No es sólo que es 98% aleatorio, sino que además se alarga demasiado para ser un juego aleatorio. He jugado partidas de Munchkin que han durado dos horas. Y con las pocas decisiones que se pueden tomar y lo dependiente que es el juego de las cartas que vayan saliendo en los mazos, no se justifica una partida de dos horas. El trolleo es un arma de doble filo porque cuando alguien se va acercando a la meta los demás intentarán hacerlo perder. Esto seguirá hasta que llegará el momento en que todos estén en nivel 9 y finalmente el ganador se decida por quién abre la puerta y encuentra un monstruo lo suficientemente débil y que a los demás se les hayan acabado las cartas para trollear. No hay ninguna posibilidad de seguir una estrategia o tomar decisiones a largo plazo.

Con estos malos recuerdos que tenía de Munchkin decidí jugarlo con una pequeña condición que está en las reglas pero había ignorado hasta ahora. Los demás jugadores tienen sólo 3 segundos para decidir si jugarán alguna carta durante un combate. Además de esto, me bajé la app Munchkin Level Counter (no la oficial porque vale $2.800). Esta app es muy útil para contabilizar el nivel y los bonos de los jugadores y calcular rápidamente su fuerza, ya que el juego básico no tiene un contador que haga esto.

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¿$2.800 por algo que debería venir en el juego? No, gracias.

La partida duró “sólo” 1 hora y, como suele pasar, en la ronda final los cuatro jugadores estábamos en nivel 9. La sensación que me dejó es que el juego funcionó mejor apurando las decisiones, pero aun así no se justifica jugar una hora de un juego aleatorio que debería durar a lo más 20 minutos. Por otro lado, una vez conocidos los chistes de las cartas se pierde la gracia, que es lo único rescatable del juego. Un amigo que suele decir que el juego no es malo esta vez concedió: “Lo recordaba más entretenido”.

Basurear a Munchkin es casi un lugar común en el mundillo de los ñoños jugones. A quienes lo hacemos se nos acusa de elitistas y de no ser capaces de disfrutar un juego que está hecho para no tomarlo en serio y pasar un buen rato. Yo prefiero pasar un buen rato jugando un juego de verdad o algún filler más entretenido y más corto. Mi recomendación es que por ningún motivo compre Munchkin. Si le llama la atención la temática rolera puede tomarlo prestado, jugarlo una vez y listo. Porque ya en la segunda partida empezará a notar los chistes repetidos y lo malo que es como juego.