A MODO DE INTRODUCCIÓN.

 “Ascension” es un deckbuilding game –si no sabe lo que es eso, le recomiendo revisar esta entrada– para 1 a 4 (y hasta 6, en ciertos casos) jugadores, diseñado por dos experimentados jugadores del famosísimo “Magic: The Gathering” -Justin Gary y Rob Dougherty- y publicado originalmente en 2010. A partir de entonces, el juego ha tenido no sólo reediciones sino que múltiples expansiones, cada una de las cuales añade nuevas cartas (un promedio de 100, aproximadamente) y alguna nueva mecánica o elemento de juego. La última de estas expansiones acaba de lanzarse este mismo año 2016 y se llama “Ascensión X: War of Shadows”.

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La última expansión lanzada.

La temática es de fantasía. El juego está ambientado en un mundo llamado “Vigil”, que está siendo invadido por las fuerzas malignas de un demonio llamado “Samael”. Cada uno de los jugadores representa a un líder que tratará de reunir héroes para luchar contra los monstruos de Samael.

Mecánicamente hablando, el juego contempla dos monedas o tipos de cambio: las runas y la fuerza de combate. Cada jugador inicia la partida con un pequeño mazo de 10 cartas, igual para todos, que contiene ocho cartas de “Aprendiz” –que producen una runa cada uno- y dos cartas de “Milicia” –que producen un punto de combate cada uno-. A través del uso de estos dos recursos, los jugadores deberán adquirir nuevos Héroes para su mazo (o también “Constructos”, cartas que representan ciertas estructuras que otorgan beneficios permanentes a su controlador), y derrotar a los distintos Monstruos que Samael envía al mundo de Vigil (o al mismo Samael).

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Una carta de “Militia” y una de “Apprentice”

Las cartas disponibles para adquirir y los monstruos a los que se debe derrotar se toman desde una fila central de 6 cartas que están disponibles para todos los jugadores y que se van reponiendo desde un mazo único a medida que son adquiridas o derrotadas. El mazo, a su vez, se encuentra barajado y boca abajo, sin que los jugadores sepan qué carta viene a continuación. De esta forma, las cartas entran al ruedo en forma aleatoria y una vez que son adquiridas o derrotadas, dejan de estar disponibles para los demás jugadores.

La victoria se obtiene por acumulación de “Puntos de Honor” (o sea, puntos de victoria). Estos, a su vez, se adquieren a través de las cartas que cada jugador incorpora a su mazo -cada carta de Héroe y de Constructo otorga un valor en Puntos de Honor a su dueño, que aparece impreso en la misma carta-, y a través del combate con los Monstruos, cada uno de los cuales otorga una recompensa en Puntos de Honor al jugador que lo derrota (normalmente, además de otras recompensas). Para contabilizar estos puntos, el juego incluye unos hermosos tokens de plástico, con forma de gemas.

La partida termina cuando se agota la reserva de tokens de Honor (cuyo número inicial varía de acuerdo con la cantidad de jugadores), momento en el que todos los jugadores deben contar el total de puntos que poseen entre tokens y cartas en su mazo. El jugador con el mayor total de puntos, gana la partida.

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Cada contador transparente equivale a un Punto de Honor y cada rojo equivale a cinco.

LA INEVITABLE COMPARACIÓN CON “STAR REALMS”.

Hace un par de meses, mi querido co-blogger Stormydog88 hizo un review acerca de otro pequeño deckbuilding game llamado “Star Realms”. Su opinión, como recordarán, es positiva.

Pues bien, resulta que “Ascension” es muy similar al mentado “Star Realms”. De hecho, hay quienes afirman que este último fue un derivado de “Ascension”, una especie de hermano menor. Aunque no tengo evidencias de ello, es cierto que comparten al menos a uno de los diseñadores -Robert Dougherty- y que “Star Realms” es posterior (2014), lo que hace plausible la afirmación.

Así las cosas, las comparaciones son inevitables; así como es inevitable la división de los respectivos fandoms. Esto es precisamente lo que ha ocurrido entre los dos autores de este blog. Pero ya llegaremos a ese punto. Por ahora, baste decir que las similitudes entre ellos hacen que, a veces, “Ascension” y “Star Realms” parezcan, respectivamente, la versión euro y ameritrash de un mismo juego. Y es que las diferencias entre uno y otro –que las hay- parecieran apuntar justo en ese sentido. Me explico.

Primero que todo, ya dijimos que en “Ascension” se gana la partida por acumulación de puntos de victoria y no hay eliminación de jugadores. Luego, la interacción entre los jugadores es poca y más bien indirecta –con algunas excepciones; por ejemplo, ciertos efectos permiten destruir cartas de otro jugador o hacerlo descartar desde su mano- y, desde luego, no hay combate entre jugadores. Todas estas características son muy propias del estilo euro. Por oposición, en “Star Realms” el combate entre los jugadores es esencial y el juego se gana, precisamente, por la eliminación del oponente. Estas características son frecuentemente asociadas con el estilo americano o ameritrash.

LAS VIRTUDES DE “ASCENSION”.

Pero basta con la comparación. Ascension tiene muchas características que le son propias y que le dan su especial sabor.

Primero, aunque la mecánica misma del deckbuilding no resulte muy “temática”, la dinámica general del juego sí me lo parece. Cada uno de los jugadores representa a un líder que trata de reunir fuerzas (Héroes y Constructos) para luchar contra los monstruos que el demonio Samael envía al mundo de Vigil. Estas fuerzas, a su vez, se encuentran divididas en cuatro facciones (Lifebound, Mechana, Enlightened & Void), cada una con características especiales y una sinergia propia, que favorece la utilización combinada de múltiples cartas de una misma facción (se alían o potencian entre ellas). Así, todos los jugadores compiten entre sí por ser el que adquiera más honor, pero al mismo tiempo todos luchan contra los mismos monstruos que tratan de invadir su mundo.

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Una de las versiones del demonio “Samael” a las que es posible enfrentarse en el juego.

Llegados a este punto, debemos hacer mención a un asunto que está inextricablemente ligado a la historia de “Ascension”. Cuando el juego se lanzó en 2010, como “Ascension: Chronicle of the Godslayer”, el arte de las cartas era… inusual. Los jugones del mundo estaban acostumbrados al arte refinado y elaborado de las cartas de “Magic: The Gathering” y otros juegos similares. En la edición original de “Ascension”, sin embargo, el arte parecía más bien el tipo de dibujo que un adolescente con pretensiones artísticas hace en su cuaderno mientras está en una clase aburrida. Esto generó bastante rechazo hacia el juego en sus inicios, distanciando a muchos jugadores que, aunque lo consideraban un buen juego mecánicamente hablando, lo estimaban derechamente feo y, por lo mismo, no muy recomendable.

Probablemente en respuesta a estas iniciales críticas, a partir de una expansión llamada “Asencion: Rise of Vigil”, publicada en 2013, el arte de las cartas fue sustantivamente revisado (mejorado, diría yo) y pasó a tener la fisonomía que tiene hoy, bastante más elaborada y cuidada. Más aún, posteriormente se lanzó una reedición del juego original, llamada “Ascensión: Deckbuilding Game” (que es la que puede comprarse hoy día) y que reemplaza el antiguo arte de las cartas. También existe una versión reducida y de bajo costo –muy útil para iniciarse en el juego y probar si es que a uno le gusta- llamada “Ascension: Apprentice Edition”, la que también incluye muchas cartas del juego original pero con el nuevo estilo de arte. Por supuesto que aún hay defensores del arte original, pero creo que son una pequeña minoría.

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A la izquierda, la versión del Héroe “Oziah the Peerless” en la edición original del juego. A la derecha, la edición revisada que viene en las actuales reediciones.

Pues bien, aunque el juego ha tratado siempre de mantener una cierta continuidad entre el estilo de las ilustraciones, cada nueva expansión que se lanza al mercado parece tener ilustraciones más bellas que la anterior, y esto contribuye en gran medida a profundizar la sensación temática del juego. Hoy por hoy, es todo un placer derrotar a un “Engulfing Kraken” con la fuerza de “Emri: One With the Void”.

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Otro aspecto particular de “Ascension” es que todas sus expansiones son un “standalone set”, es decir, son suficientes por sí mismas para jugar hasta de 4 jugadores, sin necesidad de adquirir aparte un set básico de juego. Y si se combinan dos sets cualesquiera, se puede jugar hasta de 6 jugadores.

Todavía más, el juego tiene un modo solitario oficial, de reglas muy sencillas y de corta duración, que no exige complejas modificaciones de las reglas normales. De hecho, de entre mis juegos competitivos con modo solitario oficial (y tengo varios) este es mi favorito.

CONCLUSIÓN.

Partamos diciendo que “Ascension” es mi deckbuilder favorito. Aunque es rápido y sencillo de jugar, tiene muchas posibilidades tácticas y es necesario estar atento no sólo a las propias jugadas sino también a la estrategia que estén siguiendo los oponentes. Y además de que el arte es bellísimo, la simbología de las cartas es clara y fácil de comprender. Por estas mismas razones, es un juego fácil de enseñar a nuevos jugadores. Un buen gateway game, podríamos decir.

En mi opinión, funciona bien tanto con 2 como con 3 jugadores (no lo he probado con más), aunque lo prefiero para dos, porque siento que es más dinámico así. Y ya dije que me gusta el modo solitario. Por otro lado, como hay muchas expansiones, cada una con nuevos elementos de juego, el juego tiene una rejugabilidad tremenda que permite probar múltiples estrategias con tan sólo uno o dos sets de juego.

Y aquí llegamos al cisma.

Aunque varias de las características favorables que mencioné recién también son aplicables a “Star Realms”, resulta que mi querido co-blogger Stormydog88 prefiere este último por sobre “Ascension”. En sus palabras, “Ascension” es como Star Realms, pero gay.

Este último comentario probablemente se deba a que en “Ascension” no hay combate entre los jugadores y la victoria se obtiene por acumulación de puntos. Pero resulta que eso es precisamente lo que a mí me gusta de “Ascension”. Y en términos de variedad y rejugabilidad, mi preferido le vuela la raja supera ampliamente al otro. En fin, para mí, “Ascension” es como “Star Realms”, pero mejor.