Jaipur es un juego de cartas para dos jugadores lanzado en 2009 y diseñado por Sébastien Pauchon. Es un pequeño filler sobre comercio en la India antigua; Jaipur es la capital de Rajastán, uno de los estados de la India, y antiguamente fue un gran centro comercial de Asia. No está demás decir que el tema está un poco pegado encima (como suele ocurrir con los fillers, donde ni la cantidad de componentes ni la complejidad de las mecánicas permiten mucha profundidad temática), pero de todas formas esa es la idea que se trata de transmitir: Los jugadores son ricos comerciantes que compiten por ser el favorito del Maharaja de Jaipur. El mejor comerciante será quien se haga con los “Sellos de Excelencia” del gobernante y quien gane la partida.

Las mecánicas involucradas son notablemente sencillas. Durante su turno, cada jugador sólo puede hacer una de dos acciones posibles: Tomar cartas del mercado o vender cartas desde su mano. El mercado del que hablamos está formado por una fila de 5 cartas que se ponen boca arriba junto al mazo de las cartas restantes, desde el que se irán sacando nuevas cartas a medida que los jugadores adquieran las que salen al mercado. Como la intención de este blog no es enseñar a jugar, no nos detendremos aquí en detallar las reglas del juego, sino que sólo resumiremos algunos conceptos esenciales.

archivo-21-09-16-14-32-29
Aquí se puede ver la disposición inicial de una partida. Al centro, el mercado y el mazo. A la izquierda las pilas de tokens de rupias (una para cada mercancía más las de bonos por ventas de más de 3 unidades).

El juego contempla 6 mercancías distintas: telas, especias, cuero, plata, oro y gemas; y un recurso extra no vendible, los camellos, que permiten a un jugador tomar cartas del mercado y reemplazarlas por camellos de su “rebaño”. Este último está formado por las cartas de camello que haya logrado robar hasta ese momento. Durante su turno, el jugador que decide robar cartas puede tomar una carta del mercado y reemplazarla por la primera del mazo, tomar entre 2 a 5 del mercado y reemplazarlas por cartas de su mano y/o camellos de su rebaño, o bien robar todos los camellos presentes en el mercado y añadirlos a su rebaño.

2016-09-21-12-41-47
Las seis mercancías del juego.

Por su parte, la venta de mercancías se efectúa descartando de la mano cualquier número de cartas de una misma mercancía y tomando a continuación ese mismo número de tokens de dinero desde la reserva del juego. Eso sí, cada mercancía tiene su propia reserva de tokens de dinero, cuyo valor en “rupias” (la moneda del juego) varía dependiendo tanto del tipo de mercancía como del momento en que se haga la venta, ya que los tokens de cada pila se ordenan al inicio de la partida en orden descendente, es decir, con los de más alto valor al comienzo, de manera tal que las primeras ventas de cada mercancía son las que más reditúan.

2016-09-21-14-10-48
Los tokens de rupias, ordenados en forma descendente.

Y aunque en estricto rigor se puede vender cualquier número de cartas de una misma mercancía (incluso una sola, salvo en el caso del oro, la plata y las gemas, que deben venderse en un mínimo de dos), las ventas más productivas serán aquellas que se hagan de tres o más cartas, puesto que ellas otorgan un bono aleatorio en rupias, que variará en razón de qué tan grande sea el set de mercancías vendido. En todo caso, existe un límite máximo de 7 cartas en la mano y el mayor bono posible se obtiene por la venta de 5 mercancías iguales, por lo que no es posible ni útil acumular cartas indefinidamente en la mano.

Finalmente, existe un bono especial de puntaje al final de cada ronda para el jugador que haya logrado reunir el rebaño más grande de camellos.

Como cada ronda de juego es relativamente breve (sólo hay 55 cartas en el mazo y la ronda termina cuando se acaban las cartas o los tokens de rupias de tres mercancías cualesquiera), el juego contempla como ganador al mejor de 3 rondas. Es decir, para ganar la partida hay que ganar dos rondas de juego.

EL REVIEW.

 Jaipur es una joya por donde se lo mire. No sólo es un excelente gateway game, sino que además debe ser uno de los mejores juegos para dos jugadores que existen. Es rápido y fácil de enseñar pero aun así requiere estar muy atento a las acciones del oponente y exige tomar decisiones tácticas con mucha influencia en el resultado de la ronda. Un ejemplo: ya dijimos que una de las acciones disponibles es tomar todos los camellos que estén disponibles en el mercado. Esta acción puede ser muy útil para acrecentar el rebaño propio cuando hay, digamos, cuatro camellos –y sólo una mercancía- en el mercado, pero el jugador que decida llevarlos debe saber que, al hacerlo, entrarán en reemplazo cuatro nuevas cartas de mercancía desde el mazo, con lo que es muy probable que se vea beneficiado el oponente, a quien toca robar cartas a continuación. E incluso puede ser que el oponente decida llevarse esos cuatro camellos, con lo que posiblemente su rebaño pasará a ser el mayor (y a llevarse el respectivo bono al final de la ronda).

Por supuesto, hay bastante suerte involucrada –las cartas van saliendo al azar desde el mazo al mercado- y hasta hay un poco de aquello que los gringos llaman “push your luck” (literalmente, empuje su suerte: una mecánica que obliga a un jugador a decidir si se conforma con lo que ya ha logrado o si prefiere seguir forzando su suerte, con la posibilidad de obtener más o perder lo obtenido). Esto se manifiesta en varios elementos del juego, pero probablemente donde más se nota es cerca del final de cada ronda, ya que las mercancías que queden en la mano cuando se gatilla el término de la ronda no pueden ya venderse. No les cuento la cantidad de veces que mantuve dos cartas de gemas en la mano hasta el último momento a la espera de que me saliera una tercera para poder venderlas a mejor precio, sólo para terminar quedándome con ellas en la mano y sin poder venderlas.

Estas pequeñas decisiones, que deben tomarse varias veces a lo largo de una ronda de juego, le dan una sorprendente riqueza táctica a un juego que, de otro lado, parece extremadamente simple: una pequeña caja que sólo contiene 55 cartas y un set de tokens que representan las rupias y los bonos de venta. En cualquier caso, los componentes son de muy buena calidad, sobre todo las cartas, muy agradables al tacto y bellamente ilustradas.

2016-09-21-12-42-40
La caja y los componentes. Sí, el inserto es ROSADO.

En síntesis, aunque Jaipur tiene la sencillez suficiente para ser una excelente opción a la hora de introducir a nuevos jugadores en el bello mundo de los juegos de mesa, sigue siendo un juego atractivo para jugadores experimentados que quieran jugar algo corto pero sustancioso, con una agradable combinación de táctica y suerte.

Y para terminar, es imprescindible mencionar una anécdota que ya ha sido referida antes por mi querido coblogger Stormydog88 en su entrada sobre el Spiel des Jahres, el gran premio del mundo jugón. Resulta que entre los nominados al Spiel des Jahres del año 2007 se encontraba otro juego de este diseñador, “Yspahan”, cuya caja tenía la ilustración de un camello en su portada. Sin embargo, el premio se lo llevó un juego llamado “Zooloretto”, que tenía un panda en la portada. Pues bien, siempre se ha comentado que como una especie de venganza lúdica, Sébastien Pauchon incluyó un pequeño easter egg en Jaipur: ¡Una de las cartas de camello muestra al noble animal llevando una piel de panda como mercancía!

2016-09-21-12-40-47
El macabro camello de la discordia.