Llegó el momento de hablar de una mecánica que no habíamos tocado aún en ¿A Quién Le Toca?: el drafting. Así que, de la forma más previsible que hay, partiremos con una sección de taxonomía lúdica; esa rama de las ciencias a la que tanto basureo, pero tanto practico. ¿Alguna vez usted ha jugado una pichanga? A menos de que los equipos vengan armados de antemano, lo típico es que se escojan dos capitanes – usualmente los más habilidosos para el balompié –, y ellos se vayan turnando para incorporar gente a sus equipos, uno por uno, hasta que no queda nadie y ya todos saben hacia qué arco patear. Eso es el drafting.

Cabe destacar que en mis mejores tiempos era un arquero relativamente cotizado. Tapaba arco con mi porte y era más ágil y rápido de reflejos de lo que uno podría pensar. Por eso siempre era escogido a mitad del drafting, no al final como correspondería a alguien de mi contextura. Lamentablemente esos “mejores tiempos” fueron hace unos 7 años y hoy en día ya ni me atrevo a jugar al fútbol por miedo a morir en el intento.

Construyendo Maravillas Con Cartas. No Con Esclavos

Volviendo a lo que nos convoca, 7 Wonders es un muy fiel exponente de la mecánica del drafting. Fue diseñado por Antoine Bauza (sí, el mismo de Takenoko) y publicado el 2010 por Repos Production. Es un juego muy afamado: ganó muchos premios como el Golden Geek 2011 en las categorías “Mejor Juego de Cartas” y “Mejor Juego de Mesa Familiar” y el Kennerspiel des Jahres 2011; tiene ediciones en múltiples idiomas; y está rankeado (a día de hoy) #28 en el Ranking General y #1 Familiar en la BGG. ¡NÚMERO UNO!

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Overview de los componentes de 7 Wonders.

En 7 Wonders los jugadores controlan una ciudad de la antigüedad clásica – Alejandría, Babilonia, Rodas, etc. – y tienen la posibilidad de construir la maravilla de su ciudad – El Gran Faro, Los Jardines Colgantes, El Coloso, etc. –. El juego transcurre a lo largo de tres eras, de seis turnos cada una. Al principio de cada era los jugadores reciben una mano de siete cartas. En cada turno los jugadores escogen una de las cartas de su mano para hacer alguna acción: construir la estructura que aparece en la carta, usarla para avanzar la construcción de la maravilla o descartarla a cambio de tres monedas. Luego se revelan las cartas escogidas, se ejecutan las acciones y las manos con las cartas sobrantes pasan al jugador siguiente. Todo es simultáneo.

Las estructuras a construir son de distinto tipo y otorgan distintos beneficios. Por ejemplo, las cartas azules son edificios civiles que dan puntos directamente, las verdes son edificios científicos y dan puntos a través de un set collection, las cafés dan recursos necesarios para construir, etc.

El juego tiene dos formas de interacción: el comercio y la guerra. Cuando a un jugador le faltan recursos para construir lo que necesita, tiene la opción de comprarlos en la ciudad de otro jugador a cambio de dos monedas cada uno. Las cartas amarillas, que son los edificios comerciales, permiten obtener recursos adicionales o rebajas al comerciar con algún jugador. Por otro lado, las cartas rojas son los edificios militares y dan poderío bélico a la ciudad del jugador. Al final de cada era se comparan las fuerzas, dando puntos positivos a los victoriosos y puntos negativos a los derrotados.

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Siete tipos de carta distintos. Otra vez siete… ¿coincidencia?

El detalle a destacar es que tanto el comercio como la guerra sólo pueden ocurrir con los jugadores que uno tiene a su derecha y a su izquierda. Es decir, yo sólo comercio con mis vecinos y sólo peleo con ellos.

Como suele suceder, al final del juego se cuentan los puntos de victoria obtenidos con edificios, maravillas, fichas de conflicto militar y dinero sobrante. El que tenga más puntos gana la partida.

Analizando las Maravillas

Hay mucho que decir de este juego, así que vamos a empezar por lo bueno. La principal bondad de 7 Wonders es que se puede jugar con hasta siete jugadores. Y, mejor aún, como las acciones son simultáneas la duración del juego no cambia según el número de jugadores. Siempre dura aproximadamente 30 minutos. Hay muy pocos juegos que no sean party games, que permiten jugar a siete personas y que tienen una duración aceptable. Por la cota inferior del número de jugadores creo que no anda tan bien. Debería jugarse siempre de a tres o más. Para jugar de a dos el diseñador sacó una versión específica: 7 Wonders Duel.

Una crítica que se le hace mucho a 7 Wonders es que la mecánica del drafting no tiene mucho sentido temático y que el tema que tiene podría ser reemplazado por cualquier otra cosa sin afectar en nada al juego. El típico “tiene el tema pegado encima”. Me carga esa frase… Es cierto, el drafting es una mecánica de juego a la que es difícil asociarle un tema y que resulte coherente. ¿Por qué tendría la ciudad que escoger una sola alternativa de edificio y después mandar los planos a la ciudad vecina para que construyan lo que yo no quise? ¿Cómo es posible que pueda comerciar con la misma ciudad que voy a atacar al final de la era? Al menos yo no me voy a dejar llevar por esas minucias. Valoro al drafting como una mecánica interesante y táctica a la vez que sencilla. Además, 7 Wonders tiene otros detalles que le dan sabor, como la importante planificación a largo plazo dadas las diferentes cartas que hay en cada era.

Otra crítica que he escuchado por ahí y que me parece terriblemente injustificada es que 7 Wonders es un solitario multijugador. Salvo la interacción con los vecinos uno juega solo o pareciera que está jugando sólo con dos amigos y se olvida del resto de la mesa. A esto yo digo tajantemente que no. Si no estás atento a lo que están haciendo todos los jugadores entonces no te va a ir bien. Por ejemplo, no puedes decidirte a juntar un set de símbolos científicos si no sabes cuáles se han llevado los otros. Y la interacción con los vecinos es mucha como para decir que 7 Wonders es solitario. De ellos depende qué tan importantes son para ti las cartas cafés o grises, qué tan valiosos son los gremios en la era III, si te vas por la vía militar o no. Jugar mirando lo tuyo sin importar lo demás es un despropósito.

Respecto al arte, opino que en 7 Wonders está muy bien logrado. Las ilustraciones de las cartas son geniales y representativas de las estructuras a las que corresponden. No son símbolos feos ni dibujos de niño chico como otros juegos que conozco. Eso sí, lo que hacen las cartas está representado por símbolos. Puede ser complicado al principio, pero el juego cuenta con el clásico torpedo. Así, cualquier jugador que tenga una duda sobre lo que hace una de sus cartas puede revisar el torpedo sin tener que mostrarla a los demás. Y, viéndolo por el lado positivo, el juego es independiente del idioma.

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Hubo gente que reclamó por las mujeres semidesnudas que salen en las cartas Altar y Baños. ¿Qué opina usted?

El resto de los componentes no se queda atrás. Los tableros de maravilla son de calidad y también están bellamente ilustrados. Son siete maravillas (obvio) y todas tienen doble cara, lo que da 14 opciones diferentes en el juego básico. Las monedas no son perfectamente circulares, lo que es un detalle que a mí – como dirían los españolísimos – me la suda, pero es históricamente preciso. El inserto de 7 Wonders es de los pocos cuyo espacio para las cartas permite guardaras con protectores. Ese detalle sí que lo agradezco un montón.

Mi opinión personal es que 7 Wonders es un gran juego y ocupa un lugar muy importante en mi colección. Es rápido, fácil de enseñar y se puede jugar con un amplio rango de jugadores. Me gustan las situaciones que ocurren, como odiar a alguien por comprarse una carta militar suficiente como para derrotarte o llevarte una científica sólo porque sabes que hay otro jugador que se beneficiaría mucho de ella. Es entretenido también estar viendo qué recursos tienen tus vecinos y reclamarles porque no están produciendo lo que necesitas. Tiene bastante estrategia para lo corto que es y eso me impide categorizarlo como filler, lo que es un logro considerando las cosas a las que les digo filler aunque duren más de 30 minutos.

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El palmarés de 7 Wonders, con sus premios y nominaciones.

Lo bueno es que no estoy solo en esta opinión. El juego tiene montones de premios, está alto en el ranking y tiene camionadas de expansiones. Además está la versión one-on-one, que me gusta mucho; prometo review en el futuro. Si usted sufre como yo sufría cuando llegaban seis o siete personas a jugar, entonces usted necesita 7 Wonders. Si es de esa gente que llora cuando alguna mecánica no cuadra con la temática o es un snob de esos que dicen esa frase tan odiosa… retírese de mi vista. Pfff. Como si todo lo que jugara fuera perfectamente temático.