En el improbable evento de que a alguien le importe, mi co-blogger y yo hemos preparado cada uno una entrada especial para celebrar el aniversario de nuestro blog. Así es, hoy cumplimos un año desde que nos lanzamos a contarle al mundo acerca de nuestra adicción afición a los juegos de mesa.

En esta entrada les contaré acerca de mis 10 juegos favoritos. Algunas prevenciones: Primero que todo, elegir mis 10 juegos favoritos no fue tan difícil. Lo que sí me costó mucho fue ponerlos en orden de preferencia. Esto, porque varios de estos juegos son completamente distintos entre sí y, por lo tanto, tienen un espacio diferente en mi corazón; un espacio que no necesariamente está por encima o por debajo de otro. Por lo mismo, me atrevería a decir que sólo los cuatro primeros lugares de mi lista están realmente ubicados en ese lugar específico de mis preferencias. Los demás he tratado de ordenarlos en la forma que hoy me siento con respecto a ellos, pero que podría variar un poco dadas algunas circunstancias.

10.  TICKET TO RIDE.

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Ticket to Ride es un clásico. Un juego suficientemente sencillo como para iniciar a nuevos jugadores con poca experiencia en el hobby (es tradicionalmente reconocido como uno de los tres mejores gateway games), pero al mismo tiempo suficientemente sustancioso como para seguir siendo atractivo e interesante para jugadores experimentados. Reglas fáciles de explicar, bellos componentes, partidas que duran lo justo y un ingenioso sistema para hacer que el juego funcione bien tanto con 2 jugadores como con 5 (mira y aprende Power Grid), me obligan a incluirlo en esta lista.

9. SID MEIER’S CIVILIZATION: THE BOARD GAME.


Una adaptación de la serie de juegos de video del mismo nombre iniciada en 1991, este juego es un 4X de proporciones hercúleas, con hermosos componentes y altas dosis de estrategia. El juego no sólo se preocupa de ser una buena adaptación del videojuego (cosa que logra sobradamente, en mi opinión), sino también de aplicar sólidamente la temática respectiva: el desarrollo de civilizaciones desde sus albores y hasta la modernidad.

8. JAIPUR.


Jaipur es un pequeño y hermoso juego de cartas para dos jugadores. Las partidas son breves y las reglas son simplísimas, pero el juego tiene una belleza táctica que lo hace uno de mis favoritos. Es de esos juegos que invitan a jugar varias partidas seguidas y es ideal para inducir nuevos adeptos al hobby (o en general para cuando uno quiere jugar algo liviano con personas más experimentadas).

7. BIBLIOS.


Otro pequeño juego de cartas (aunque no tan pequeño como Jaipur), para 2 a 4 jugadores, en el que cada participante representa al abad de una abadía medieval tratando de poner en funcionamiento la mejor biblioteca posible. Las partidas son razonablemente cortas y las reglas también son simples, pero sus convenientes dosis de bluffing y push your luck le dan simpáticos ribetes de emoción. Lo mismo que Jaipur, es ideal para jugadores novatos, pero sigue siendo atractivo para jugadores más experimentados.

6. CAVERNA.


El único de esta lista que no está en mi colección, Caverna es el único juego que me gusta del legendario diseñador Uwe Rosenberg y está dentro de mi top ten porque no sólo tiene una de mis mecánicas favoritas (worker placement), sino también porque encuentro que es uno de los juegos que mejor aplica la susodicha mecánica. Los componentes son de lujo (hay un árbol completo convertido en pequeños componentes dentro de cada caja del juego) y las partidas, aunque un poco extensas, son muy emocionantes y exigentes.

5. TIGRIS Y EUFRATES.


Mi favorito del Dr. Knizia es un abstracto (aunque en mi opinión no TAN abstracto, según ya he comentado) ambientado en la Mesopotamia de los inicios de la civilización. El juego es altamente táctico -casi no hay estrategia, dado que el tablero cambia drásticamente entre un turno y otro- y muy original también: no se parece a ningún otro juego que yo haya probado, al menos. A pesar de ser abstracto, incluye una cierta dosis de azar y el sistema de puntuación tiene la virtud de obligar a cada jugador a balancear los diversos aspectos de su facción. El juego más famoso de uno de los más famosos diseñadores es, ciertamente, una joya de juego.

4. ARCHIPELAGO.


Si mi co-blogger no aprecia mucho el juego anterior de esta lista (no tiene mucho aprecio por los abstractos en general), a éste, en cambio, lo detesta. Yo, por mi parte, lo amo. Está ambientado en el archipiélago de las Antillas entre los siglos XVI y XVIII, es decir, durante la Era de los Descubrimientos (¿van notando una cierta consistencia con el asunto de la temática histórica?). En él, cada jugador representa a una potencia colonial europea explotando las islas vírgenes de América, incluida su población indígena. El tablero es modular y está compuesto por losetas bellísimamente ilustradas (no, en serio, son hermosas), que van configurando exóticas islas llenas de recursos. La temática está sólidamente aplicada, las partidas son excitantes y altamente estratégicas, y los componentes en general son de primera calidad.

3. TERRA MYSTICA.


El juego que me convirtió en un eurogamer tenía que estar en un elevado lugar de esta lista. Estratégico, hermoso y complejo, las partidas de este juego son tensas desde los primeros turnos, gracias, probablemente, a la escasez del territorio y a que cada una de las 14 facciones tiene una o más habilidades especiales que obligan a mantener vigilados a los oponentes en todo momento. Una de las cosas que más me agrada de este juego es que, aunque no hay combate –en general el combate es algo que no me gusta en mis juegos de mesa-, hay formas de bloquear el progreso de los oponentes, utilizando espacios claves de territorio, o bien tomando antes algunas acciones especiales que sólo están disponibles una vez por ronda de juego.

2. YEDO.


Yedo es de aquellos juegos que jugué por primera vez con recelo pero que, luego de terminada esa primera partida, se convirtió instantáneamente en uno de mis favoritos. La mecánica –una de mis predilectas, como ya comenté- es worker placement. Pero aquí está aplicada con tanto corazón que desplazó rápidamente todos los demás juegos con esta mecánica que yo haya probado antes. Las partidas son tensas, cabezonas (a ratos puedo sentir los engranajes de mi cabeza tratando de girar), con altas dosis de estrategia y mucho espacio para bloquear a los oponentes. Los componentes, empezando por el hermoso tablero, también son de primera calidad. Y aunque es un euro con una mecánica que normalmente no tiene mucho correlato temático, aquí sí se nota un tremendo esfuerzo por hacer resaltar la temática del juego: clanes rivales compitiendo por ser el más prestigioso del bajo mundo de Yedo, la ciudad que más tarde será Tokyo.

1. CONCORDIA.


El juego que cimentó nuestra amistad, tanto mi co-blogger como yo pertenecemos a la Iglesia de Concordia de los Últimos Días, y periódicamente pasamos por las casas de nuestros amigos y vecinos difundiendo la palabra y evangelizando a todos los que estén dispuestos a escuchar y recibir en su corazón la única verdad absoluta: Concordia es el mejor juego de la Tierra. Tal vez de la galaxia. Ambientado en… sí, adivinó, la antiguedad clásica, Concordia es un juego que pone a los participantes a colonizar provincias del Imperio Romano con el fin de producir recursos, expandir la propia influencia y obtener riqueza, todo lo cual, al final de la partida, nos otorgará el favor de los dioses en la forma en que éstos siempre lo han concedido: puntos de victoria. Hágase un favor y juegue Concordia.