Cualquiera que sea ligeramente consciente de su edad y tenga miedo de “llegar a viejo” se sentirá un poco incómodo con el título de esta entrada. “¿Alhambra viejo? ¿Y qué queda para mí?”. Yo, a la temprana edad de 28 años veo con nerviosismo como los primos que tomaba en brazos cuando eran guaguas ya están saliendo del colegio. Sufro un dolor visceral cuando alguien menor que yo me trata de usted, y recuerdo los tiempos pretéritos en que yo causaba ese dolor con mi mala costumbre de tratar de usted a diestra y siniestra. Que odioso era cuando joven.

Pero Alhambra, para nuestros estándares, es un juego viejito. Y lo aparenta. Al menos la gente sensible a los detalles artísticos me ha dicho que el arte de Alhambra refleja su edad. Mi ceguera artística me impide comentar al respecto. Sin embargo, mecánicamente es un juego que a mí me gusta mucho. Para mí, Alhambra debería mantenerse vigente. Esta entrada es mi grano de arena para la causa.

Jugando A Construir Monumentos Medievales

Alhambra es un juego para 2-6 jugadores, diseñado por Dirk Henn y publicado por Queen Games el año 2003. Alhambra fue el ganador del Spiel des Jahres de ese año, en la época en que los ganadores del SdJ no eran exclusivamente party games o juegos de niños. El juego está basado en la hermosa ciudadela construida por los moros en Granada, España. La Alhambra fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que es como el Spiel des Jahres de los monumentos antiguos.

En Alhambra, cada jugador intentará construir la mejor alhambra de todas. Para ello contratará a los mejores constructores del mundo medieval. El juego cuenta con diversas losetas que representan varios edificios que se pueden incorporar a la alhambra, como torres, jardines y arcadas (un elemento arquitectónico que consiste en una serie de arcos. NO nauseas). El tema es que en la época medieval las casas de cambio no eran muy frecuentes, ni muy confiables, por lo que los constructores exigen que se les pague en la moneda de su país. Además, para ellos es un insulto que se les pague de más por su trabajo. No dan vuelto, ni permiten hacer más acciones durante el turno.

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El tablero con el mercado de losetas. La loseta tiene el valor y su posición indica la moneda requerida.

En su turno, cada jugador puede hacer una de tres acciones: robar cartas de dinero, comprar un edificio o remodelar su alhambra. Las cartas de dinero son las que permiten a los jugadores adquirir nuevos edificios para su alhambra. Estas vienen en cuatro variedades: ducado (naranjo), dirham (verde), florín (amarillo) y dinar (azul). El jugador puede tomar una carta o varias, siempre que el total sume cinco o menos.

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Ejemplos de cartas de dinero de distintas denominaciones.

En el mercado de edificios hay cuatro losetas. Cada una está asociada a una de las cuatro monedas. El número de la loseta indica su costo, y el lugar en el que está indica qué moneda es la que corresponde pagar. Un jugador podrá comprar estas losetas para luego ubicarlas en su alhambra. Finalmente, sacará nuevas losetas del saco para reponer las losetas compradas. Cuando un jugador paga el precio justo por una loseta, tiene la oportunidad de repetir su turno, realizando una nueva acción. En teoría, un jugador que paga el precio justo tres veces seguidas podría comprar las cuatro losetas del mercado.

Finalmente, la última acción es remodelar la alhambra. Para colocar nuevas losetas en la alhambra se deben seguir ciertas reglas de continuidad de las murallas y debe ser posible acceder a la loseta desde la plaza central. Puede llegar un punto en que una loseta recién comprada no puede ser colocada en la alhambra. La acción de remodelar da tres opciones: quitar una loseta de la alhambra, agregar una loseta de la reserva a la alhambra e intercambiar una loseta de la alhambra por una de la reserva. Esto puede ser muy útil para corregir un bloqueo o salir de una posición difícil.

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Un ejemplo de una pequeña alhambra en las primeras etapas del juego.

Los puntos se ganan de dos formas: teniendo la mayor cantidad de cada edificio y según el largo del muro exterior. En el juego hay tres fases de puntuación. Dos ocurren cuando sale la carta respectiva en el mazo de cartas de dinero y la última ocurre al final del juego, cuando se acaban las losetas del saco. En cada una se revisan las mayorías de cada edificio y se otorgan los puntos correspondientes. Por ejemplo, en la primera fase de puntuación, quien tenga más jardines recibirá 5 puntos. Luego, cada jugador gana puntos según el largo del muro exterior más largo de su alhambra.

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Tablero de reserva. También cuenta con un torpedo con los puntajes de cada fase de puntuación.

El juego continúa hasta que llega el momento en que se acaban las losetas del saco y no es posible rellenar el mercado con cuatro losetas. Se efectúa el conteo final y se declara al ganador.

Mi Opinión Sobre Alhambra

Partiré diciendo que la gente que encuentra que Alhambra es feo no tiene idea de nada. Invoco a mi co-blogger Andrexplicamelo para que explique (pun intended) en los comentarios qué encuentra tan feo en este juego. ¡Los edificios son fieles a la Alhambra de verdad! Incluso el concepto del juego es fiel a la realidad. La Alhambra no se construyó de una sola vez, sino que fue ampliada con el paso del tiempo. Los nuevos sectores conectaban con el resto del complejo a través de pequeñas habitaciones e intrincados pasajes. En ese sentido, el juego de mesa es bastante temático.

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Una ñoña de los juegos de mesa dándose el gusto de comparar su loseta con the real deal.

La mecánica del juego me llamó mucho la atención la primera vez que lo jugué. Tomar cartas de dinero para luego comprar losetas es esencialmente euro. Podría decirse que es muy similar a las cartas de vagón y la adquisición de rutas que ocurre en Ticket to Ride. El aspecto espacial de la colocación de las losetas, o tile-laying, es lo que hace brillar a Alhambra. Uno mismo va colocando sus losetas, y no tiene a quién echarle la culpa cuando las murallas lo bloquean y se ve forzado a perder un turno remodelando la alhambra. Yo tengo cierto déficit de inteligencia espacial (pregúntenle al espejo retrovisor derecho del auto de mi papá), por lo que el juego me presentó un puzzle desafiante.

El juego, a pesar de ser euro, me pareció bastante interactivo. No sólo causas la ira de tus rivales comprando losetas antes que ellos. También compites con ellos por las mayorías. Ver lo que tienen los demás jugadores te indica si ya tienes suficientes torres para asegurar el primer lugar, o si necesitas urgente un seraglio para empatarle a alguien, o si es que no vale la pena tomar ese pabellón porque no puedes alcanzarlos.

Antes de jugar Alhambra por primera vez vi algunos videos. Me pareció que pagar justo para obtener un turno extra era una mala mecánica. Pensé que lograr pagar justo era algo aleatorio, que el juego daba turnos extra a los jugadores con más suerte. Por un buen tiempo vi con malos ojos al juego, sin ganas de probarlo. Luego lo jugué y mis dudas se disiparon. Pagar el precio justo no es aleatorio. Sí, puede ser que justo salga una loseta que vale 8 y tengas un billete de 8 en la mano; pero por lo general pagar el precio justo requiere tener en la mano cartas bajas. Las cartas de menor valor son más flexibles y permiten aprovechar mejor las oportunidades que se presentan.

Siendo sincero, nunca he jugado Alhambra con más de 4 jugadores. Se me ocurre que 5 o 6 jugadores es demasiado, y no tengo ninguna intención de probarlo. La BGG opina que el juego es mejor de a 3 jugadores. De a 4 no anda mal. De a 2 tiene un dummy player, al que hay que darle losetas al azar para que participe en las mayorías. Para jugar con jugadores falsos mejor juego en la app contra la IA.

En este hobby todos somos parte de lo que se conoce como “el culto a lo nuevo”. Cada año se publican juegos brillantes y es fácil decir que lo nuevo es mejor. También es fácil identificar juegos más antiguos que, para los estándares de hoy, no son buenos *cof*Catan*cof*. Pero hay juegos de fines de los 90 – principios del 2000 que sí son buenos. Juegos que no sólo se les respeta por su vejez, sino que pueden ser jugados y no tienen mucho que envidiarle a los juegos del año. Para mí, Alhambra es uno de esos juegos, y me gustaría jugarlo más seguido.