Dentro de los tipos y subtipos de juegos de mesa, existe un tipo de juego de cartas conocido por los angloparlantes como trick-taking games. En español se les llama “juegos de bazas”. La mecánica es sencilla. Un jugador inicia la baza jugando una carta en la mesa. El resto de los jugadores jugarán otras cartas en orden. Generalmente la restricción es que deben seguir la pinta de la carta jugada inicialmente. Una vez que todos hayan jugado una carta, el que haya tirado la mayor se las lleva todas.

Entre los juegos de cartas tradicionales tenemos diversos ejemplos, como la Brisca, que se juega con naipe español. Este juego es el favorito de mi abuelo Julio, y cuando era chico me lo enseñó, pero no puedo recordar cómo se jugaba. Por otro lado, está el famoso Corazones, un juego de naipe inglés implementado para PC por Microsoft y que fue incluido en los sistemas operativos Windows desde Windows 3.1 en 1992 hasta Windows 7 en 2009. Corazones es conocido como un juego de evasión, en donde ciertas cartas dan puntos, que son “malos”, y el jugador que tenga menos puntos será el ganador.

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Pantallazo del antiguo Corazones de Microsoft

Como podrán imaginarse, los trick-taking games existen desde hace siglos. Sin embargo, en la época de los juegos de mesa modernos algunos diseñadores han tomado el concepto y lo han llevado más allá, incorporando nuevas mecánicas al viejo juego de bazas. Hoy hablaremos de uno de esos juegos.

Realeza Fantástica en un Juego de Cartas

El Rey de los Enanos es un juego de bazas para 3 a 5 jugadores, diseñado por Bruno Faidutti – conocido por otros clásicos como El Misterio de la Abadía y Citadels – y publicado el 2011 por IELLO en inglés, francés y alemán. Devir lo publicó en español el año 2012. El juego no pareciera tener un motivo temático, y no seré yo quien se lo invente. De todas formas, las pintas (o palos creo que le dirían en España) y los monos (ahí no sé cómo decirlo en no-chileno) están ambientados en la literatura fantástica.

Hay tres pintas: enanos, goblins y humanos. Cada pinta tiene 13 cartas, partiendo por el As (o Paladín), el Caballero (J), la Reina (Q) y el Rey (K). Además, el número 5 de cada pinta es el juglar, y tienen ciertos efectos. Cada partida consiste en siete rondas de juego. Para cada ronda se toman las 39 cartas del mazo y se añade una carta mágica. Estas cartas mágicas pueden tener un número y una pinta o pueden no pertenecer a ninguna pinta y tener una letra propia que las identifique. Por ejemplo, el Encantador es el 11 de humanos o el Dragón es una D y no tiene pinta. Estas cartas mágicas tienen efectos especiales cuando son jugadas o para el jugador que se las lleva.

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Algunas de las cartas de El Rey de los Enanos

Una vez barajado el mazo de 40 cartas (39 en una partida de tres jugadores), se reparten todas las cartas. En este punto, el jugador al que le hayan repartido el juglar (5) humano, escoge la regla de puntuación para esta ronda. El juego cuenta con losetas de puntuación. Cada una tiene dos opciones de regla. Quien tenga el juglar humano roba una loseta y elige. Algunos ejemplos de regla de puntuación son que gana 4 puntos quien se haya llevado un número par de bazas, se pierden puntos por los enanos que se lleven o que los nobles (los monos, las cartas con letra en vez de número) dan puntos. La regla escogida dictará el estilo de juego de la ronda.

Tras la elección de la regla de puntuación, el jugador que tenga en su mano el 5 de goblins inicia la ronda. Como ya expliqué en un comienzo, los juegos de bazas son sencillos de reglas. El jugador inicia la baza con una pinta, los demás tendrán que seguir la pinta si pueden. Al final, el que haya bajado la carta mayor de la pinta se lleva la baza; salvo en caso de que alguna carta mágica diga lo contrario.

Después de que se juega la última baza, los jugadores comprueban su puntaje de acuerdo con la regla de puntuación de la ronda. Este puntaje puede ser negativo, dependiendo de la regla elegida. Añaden su puntaje de la ronda al total de la partida. Finalmente, el jugador que durante la ronda se llevó el juglar de enanos será el encargado de preparar el mazo para la siguiente ronda.

El jugador con el puntaje más alto (o menos bajo) al final de siete rondas es el ganador. En caso de empate, se deben jugar rondas extra hasta que haya un solo ganador. En este caso, el ganador podría ser un jugador distinto a los empatados al final de la séptima ronda.

Mi Opinión

En esta parte de la reseña debo ser completamente honesto y decir que El Rey de los Enanos no es un juego que vaya a ganar premios o primeros lugares en nada. Incluso puede decirse que no debiera ser mi tipo de juego. Es un juego de cartas simpático, pero aleatorio. La suerte tiene un rol importante y las decisiones estratégicas son muy pocas. La experiencia en el sentido de las decisiones es parecida a la que uno obtendría de juegos como la Escoba o el ya nombrado Corazones. Pero claro, sería un despropósito jugar un juego así buscando profundidad estratégica y decisiones difíciles.

El Rey de los Enanos es de esos juegos que uno juega por lo divertido de la aleatoriedad y lo impredecible que es. Las reglas cambian todas las rondas, y a veces de formas ridículas y entretenidas; pero nunca al punto de hacer el juego insufrible como en otros casos. Por ejemplo, hay una loseta que da puntos por cada baza que gane el jugador de tu izquierda o de tu derecha. ¿Qué estrategia se puede hacer con eso? Pues ninguna. Pero es tremendamente divertido intentar no ganar bazas, celebrar cuando el jugador que te da puntos a ti se lleva alguna, o quejarse cuando no gana nada. Las cartas mágicas le dan aún más variabilidad al juego. Hay cartas que te hacen ganar la baza, que dan puntos, o que copian otras cartas. ¿Esto es bueno? Nunca se sabe.

No sé si calificar a El Rey de los Enanos como filler, ya que dura unos 40 minutos. Quizás es uno de los aspectos criticables: dura un poco más de lo que debería. Pero de todas formas es un juego terriblemente sencillo de explicar, divertido de jugar cuando no da el tiempo para un juego más largo y aguanta hasta 5 jugadores.

Otro aspecto negativo a considerar es que, dada la aleatoriedad de las reglas de puntuación, puede que en algunas partidas haya alguien muy adelantado en los puntos. Incluso hay reglas de puntuación que dan un número fijo de puntos, que podría ser menor que la diferencia entre el primero y el segundo y haga que la última ronda sea irrelevante y aburrida.

A mí me ha gustado El Rey de los Enanos cuando lo he jugado. Lo encuentro entretenido. El problema es que no es un juego memorable o que pueda recomendar sin dudar. Para esa duración está Splendor, que supone un mayor nivel de estrategia. Para la categoría filler mi favorito sigue siendo Love Letter. Para cinco jugadores tenemos Ticket to Ride o Carcassonne. A fin de cuentas, El Rey de los Enanos es un juego entretenido, que cumple su función; pero no es un juego que deban tener o que es muy bueno para alguna situación. No puedo recomendar que lo compren, pero sí que lo prueben si tienen la oportunidad.