Toda terminología especial que los ñoños de los juegos de mesa utilizamos para describir los susodichos juegos y sus características es lo que nosotros burlescamente hemos denominado “taxonomía lúdica”. En nuestro fuero interno creemos que cualquier esfuerzo de clasificar a los juegos de mesa en categorías bien definidas no es más que un ejercicio pseudoacadémico fútil y que, de intentarse, se encontraría con grandes dificultades a la hora de lograr categorías y asignaciones aceptables por todos.

No vemos viable ni útil una categorización universal de los juegos de mesa. La jerga jugona existe, sin embargo; y vale la pena explicar lo que se entiende al usarla. Cruel es la paradoja a la que me enfrento, ya que hacer esto sin entrar en el campo de estudio de la taxonomía lúdica es imposible. Los dejo con esta advertencia: en esta entrada intentaremos definir una categoría lúdica. Pero lo haremos con la más inocente de todas: los fillers.

¿Qué son los fillers?

La palabra filler, por supuesto, viene del inglés. Su traducción literal al español es “relleno”. Un juego filler vendría siendo un juego de relleno; aquel que jugamos antes o entre juegos de mayor envergadura e importancia. Agregaría aquí que los fillers suelen ser los juegos que jugamos cuando tenemos poco tiempo disponible: después de almuerzo en el trabajo, antes de una clase, o mientras esperamos la llegada de alguien.

En mi humilde opinión, un juego es un filler en la medida de que sea, primero, corto y, segundo, sencillo y fácil de enseñar. Deben darse las dos condiciones para que un juego sea filler. El mayor despropósito sería llamar filler a algo que dure sobre los 40 minutos. Ahí ya no estás rellenando. Por otro lado, un juego complejo no debería entrar en la categoría. El espíritu de los fillers es que sean juegos relajados, para descomprimir la mente después de un juego demandante, o como previa a un juego más complejo. La simplicidad del juego tiene que empezar por las reglas. Si el juego fuese corto, pero de reglas complejas y larga explicación, se perdería toda la intención de jugarlo rápidamente.

Como ejemplos de lo anterior, puedo decir que Jamaica es un juego sencillo, pero no es un filler. Especialmente si uno lo juega con más de cuatro jugadores, que sería mi recomendación para ese juego. Es un juego entretenido, bonito, fácil de explicar; pero puede durar una hora. Por su parte, la línea de juegos Tiny Epic tienen mucho juego dentro como para ser considerados fillers. Por ejemplo, Tiny Epic Galaxies tiene sus decisiones difíciles y sus minucias estratégicas, además de texto en las cartas propias y oponentes que requieren fijarse en lo que hacen los demás.

La categorización de filler tampoco, creo yo, es una medida de tamaño. King of Tokyo es un buen ejemplo de filler, a pesar del tamaño de su caja. En este caso, el tamaño de la caja solo habla de los valores de producción de juego: standees de monstruos, tableros con paneles giratorios para la vida y los VP. Por otro lado, Sail to India es un juego de tamaño irrisorio, pero no me pareció sencillo ni tan corto como para ser filler. Son solo cartas y cubos, pero es uno de esos juegos que engañan a simple vista. El tamaño no es un buen indicador de complejidad.

Con todo lo expresado anteriormente, nos topamos con la inevitable piedra en el camino de todo esfuerzo taxonómico: el peso y la duración de un juego son medidas relativas. Un grupo de amigos que lleve 10 años jugando Ticket to Ride y juegue una partida en 20 minutos lo considerará un filler. Yo creo que están en todo su derecho. Aún así, la definición que dimos de filler no admite abusos del tipo “para mí Power Grid es un filler”. ¿Qué pretende con decir eso? Una afirmación así sólo causará extrañeza.

La utilidad de los fillers

A pesar de que me vanaglorio de ser un jugador de euro pesado, los fillers ocupan su lugar en mi ludoteca. Tener juegos cortos y sencillos a mano da flexibilidad cuando el tiempo apremia, y cualquiera puede jugarlos. Hay veces en que incluso los gateway games más conocidos pueden ser un reto muy grande para quienes no han jugado nada.

Sin intención de juzgar, creo que tener un par de fillers por ahí no hace mal a nadie. Suelen ser baratos, no ocupan mucho espacio y algunos son muy buenos. La portabilidad también es una característica valiosa de la mayoría de los fillers, siendo King of Tokyo una excepción, como expuse anteriormente.

Respecto a mis gustos, mi favorito es, por lejos, Love Letter. Es un juego que brilla por su simplicidad. Son apenas 16 cartas; pero es muy entretenido jugar al guardia y tratar de adivinar lo que otros tienen, o usar al caballero para comparar cartas con alguien y perder sorpresivamente.

Las ocho cartas distintas de Love Letter.

Otro filler destacado en mi colección es Jaipur, uno de los primeros juegos exclusivos para dos jugadores que adquirí. ¿Quién iba a pensar que un juego de comercio para dos jugadores iba a funcionar? Y funciona muy bien. Tiene decisiones interesantes, pero no deja de ser un juego relajado y simpático. También es tremendamente fácil de enseñar, con turnos de una sola acción que hacen que el juego fluya.

Jaipur, un one on one que nunca falla.

En fin. Partí esta entrada tratando de explicar lo que son los fillers; pero lo realmente importante a transmitir es que hay buena variedad y grandes ejemplares dentro de la categoría. Yo sé que ese tal Andrés tiene un par de gustos que yo no comparto. ¡Incluso en los fillers! Así que lo invito a él y a ustedes a comentar cuáles son sus favoritos, o si creen o no que uno debe tener fillers a mano.