Sí. Ya sé que todos ustedes tienen super claro que Andrés y yo somos grandes fanáticos de Concordia. Este juego es objeto de una adoración casi religiosa, por lo que nos autodenominamos La Iglesia de Concordia de los Últimos Días. Incluso Andrés tiene a Concordia en el #1 de sus juegos favoritos. La primera reseña que publiqué en este blog, por allá por mayo de 2016, fue sobre Concordia. Ahí expliqué en extenso las bondades de este euro tan elegante y hermoso. Lo que hoy quiero hacer es conmemorar los dos años desde que me compré este juego, mi historia de fascinación por él antes de comprarlo – mucho antes – y hablar de las expansiones, que no fueron abarcadas en la reseña original.

Quedan advertidos. Puede que haya alguna anécdota interesante por ahí, pero el resto es sólo Concordia. Si no le interesa, hay otras entradas en el blog que pueden ser más de su gusto.

¿Cómo conocí a Concordia?

A pesar de mi descaro a la hora de escribir en un blog sobre juegos de mesa como si fuera un experto, mi experiencia en el mundo de los juegos de mesa modernos empezó recién el año 2011. Peor aún, al menos el primer año lo pasé jugando Catan de forma intensiva. De a poco, y gracias al milagro de internet, fui descubriendo que los juegos de mesa son mucho más que Catan y que cada año salen todavía más juegos. Entre mis primeras referencias de Youtube estaba el programa Tabletop, conducido por Wil Wheaton, y el canal de The Dice Tower. Así fue como mi colección empezó a crecer, incorporando a La Isla Prohibida, Carcassonne, Los Pilares de la Tierra y Ticket to Ride.

Fast forward al año 2014, estaba viviendo en Santiago y seguía viendo muchos videos en Youtube y páginas sobre juegos de mesa. En una de esas ocasiones, salieron los nominados al Spiel des Jahres 2014 – que, como hemos dicho, es como el Oscar de los juegos de mesa –. Para el Kennerspiel (la categoría avanzada) hubo tres nominados: Rococo, Istanbul y Concordia. Esta categoría del SdJ ya me llamaba la atención desde el año anterior, con Bruges entre los nominados. Sin embargo, Bruges no ganó el premio, y parecía ser un juego muy difícil de conseguir.

Tras ver la reseña que Tom Vasel le hizo a Concordia, quedé enganchado. Tom empieza diciendo que la temática Trading in the Mediterranean lo tiene aburrido y que la caja es feísima; pero luego describe las mecánicas y los conceptos interesantes que hacen brillar al juego, y le otorga una entusiasta recomendación. Extrañamente, el ganador del Kennerspiel des Jahres 2014 fue Istanbul; e Istanbul fue el que vi en una vitrina de una tienda de juegos en Santiago meses después. Lo miré con atención, pero no me lo llevé. No era el que a mí me había gustado. Y hasta el día de hoy echamos bromas con que Istanbul haya ganado ese premio y no Concordia.

Un panel de expertos alemanes dice que Istanbul es mejor que Concordia. Un panel de expertos alemanes se puede ir a la punta del cerro”.

Pedro Gallardo.

Se repetía la historia: el juego que a mí me gustaba no había sido favorecido por los jueces, y parecía que eso mismo lo alejaba de mis manos. Poco sabía yo que los señores de Más Que Oca habían lanzado la edición en español, y que iba a llegar a mí de la forma más extraña.

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Istanbul y su inmerecido peón con laureles.

Érase una vez, en noviembre de 2015. Había regresado a Concepción y ya formaba parte de mi actual grupo de juegos. Noviembre 2015 también fue el mes en que una parte de ese grupo se lanzó con la tienda online de juegos de mesa PlanetaLoZ. Para mi sorpresa, dentro del stock disponible en la tienda estaba el maravilloso Concordia. Paulina (aka La Pali) me dijo que lo había visto en Santiago y que le gustó mucho el mapa y la mecánica. Lo peor del juego era la caja. Pero yo ya lo conocía, y manifesté mi intención de comprarlo. Quizás a fin de mes, porque mi traslado a Concepción y ciertas vacaciones que tomé antes de volver habían hecho un agujero en mis finanzas y estaba tratando de recuperarme.

Noviembre también es el mes en que estoy de cumpleaños. Y mis estimados amigos aprovecharon la ocasión para hacerme un gran regalo… ¡La expansión Concordia: Britannia / Germania! Yo sé que lo hicieron con el corazón bien puesto en su lugar, y porque estaban 100% seguros de que yo me iba a comprar el juego base de todas formas. Pero es divertido contar la historia y decir que el Pablo y la Pali me regalaron una expansión para obligarme a comprarles un juego.

Niños, esa es la historia de cómo conocí a Concordia.

Las Expansiones de Concordia

En la industria de los juegos de mesa se suele decir que un juego tiene el apoyo de la editorial si van saliendo expansiones para éste de forma periódica. Mi amigo personal Andrés ya habló de las expansiones, fijando cuatro tipos. De estos tipos, el que Andrés ve con mejores ojos es el de las expansiones que refrescan o expanden un poco la experiencia del juego base. Y usó como ejemplo… las expansiones de Concordia. Voy a detallar un poco cada una.

Concordia: Britannia / Germania ya la nombré, pues fue el primer producto de Concordia que tuve en mi poder. Esta expansión salió el año 2014 y es un tablero de doble cara, similar al que viene en el juego base. El mapa de Britannia es pequeño. Tiene sólo diez provincias y es ideal para jugar partidas de 2 ó 3 jugadores. Por otro lado (literalmente), el mapa de Germania es bastante grande. Germania añade una nueva mecánica al juego: los castillos romanos. Los castillos romanos tienen fichas de bonos sobre ellos. Al momento de usar el tribuno, si algún colono de un jugador está adyacente a un castillo romano, puede reclamar la ficha de bono del castillo y obtener el recurso indicado.

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El intrincado mapa de Germania, con sus castillos romanos.

Estos mapas me han gustado cuando los he usado. El mapa de Britannia, al ser más pequeño que el de Italia, hace la partida de 2 ó 3 jugadores más interesante. Con más jugadores se vuelve muy caótico y no lo recomiendo por ningún motivo. En cambio, el mapa de Germania pareciera ser ideal para 5 jugadores. Al jugarlo se siente que los lugares están lejos el uno del otro. Los castillos romanos tienen ese efecto secundario, porque “agrandan” el mapa y separan las ciudades.

Concordia: Salsa fue publicada el año 2015 y es la única expansión de caja grande que tiene el juego. Esta expansión trae cuatro novedades: la sal, el foro, un tablero de doble cara y la carta de prefecto magno en cartón duro. Partiendo por lo más sencillo, el prefecto magno es simplemente eso; la misma carta que venía en el juego base, pero en un material más duro y resistente. Los mapas de Hispania y Bizancio también son interesantes. En lo personal, Hispania me gusta mucho para partidas de tres jugadores. Tiene un buen equilibrio entre movimiento marítimo y terrestre, distinto a lo que se ve en mapas de isla como el de Britannia.

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Increíblemente, la caja de Concordia Salsa es aún más fea que la del juego base.

Ahora, empezando con las nuevas mecánicas, la sal es un recurso comodín. Se puede usar en reemplazo de cualquier otro, no se puede vender y se obtiene de ciudades que producen sal mediante el prefecto. Para construir un puesto comercial en una ciudad de sal, se debe pagar una herramienta, un vino y 5 sextercios. La expansión viene con este nuevo recurso, con fichas de ciudad A, B, C y D que reemplazan a algunas de estas letras, y con un par de torpedos que indican el costo de construcción y cómo estas ciudades puntúan al final del juego.

A mí no me gustó para nada esta nueva mecánica. Según mí parecer, la sal tiene dos efectos indeseables en el juego. Por un lado, hace que la planificación sea más fácil de lo que era antes, ya que cuentas con un recurso comodín que te da flexibilidad. Lo bello de Concordia era la imperiosa necesidad de planificar cuidadosamente las acciones, y tratar de tener acceso a todos los recursos. Con la sal, puedes prescindir de algún recurso y no preocuparte de usar el mercader para obtenerlo.

Por otra parte, y lo que me parece el mayor efecto negativo, la sal hace que las cartas de especialistas sean aún más poderosas de lo que eran antes. Si tomamos como ejemplo el tejedor, en el juego base y en un mapa grande (Imperio Romano, Germania, Bizancio) esta carta puede valer 20 puntos. Ahora bien, como al final del juego las ciudades de sal cuentan como ciudades de un recurso a elección, el jugador que tenga el tejedor tiene potencial para estar en 4 ciudades de tela y 4 de sal. Una sola carta puede llegar a valer 40 puntos, lo que es totalmente desproporcionado.

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Lo que viene en la caja.

La segunda nueva mecánica que el juego añade es el foro. El foro consiste en un conjunto de losetas de personajes con habilidades instantáneas o permanentes. Cada jugador partirá con un personaje con habilidad permanente. Luego se mezclan las demás losetas, se ponen cuatro en el tablero del foro y el resto forma un mazo. Estas losetas con nuevas habilidades se obtienen jugando al tribuno. Cada espacio del foro indica cuántas cartas se deben haber recuperado con el tribuno para optar a la loseta correspondiente: cuatro, seis, ocho o diez. De esta forma, los jugadores tendrán incentivos para usar su tribuno antes y llevarse la primera loseta, o dejarlo para más adelante y sacar una loseta mejor.

Siento que el foro es una añadidura menos disruptiva al juego. Le agrega una nueva dimensión y algo más en lo que fijarse a la hora de usar el tribuno. Sin embargo, hay algunas losetas con habilidades mejores que otras, lo que mancha un poco el equilibrio casi perfecto del juego original.

Concordia: Gallia / Corsica fue la expansión de tableros que salió el año pasado. Como siempre, tener nuevos tableros es bueno para variar un poco, pero manteniendo todo lo bueno y bonito del juego original. Gallia es un mapa para cuatro jugadores con un pequeño cambio. Al principio los jugadores no pueden usar su colono marítimo. Lo adquieren una vez hayan colonizado una ciudad con puerto (marcadas con un ancla). Además, este tablero tiene la aldea de los galos de Asterix y Obelix. Un easter egg muy simpático.

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El enano mapa de Corsica.

Por su parte, Corsica es una pequeña isla diseñada específicamente para dos jugadores. Este tablero tiene sólo 20 ciudades y ocho provincias, lo que además le baja el potencial a las cartas de Saturno. Es un mapa claustrofóbico y muy interesante para esas partidas de uno contra uno.

Corsica me gustó mucho. Y viene a suplir un cierto problema que tenía el juego base, ya que las partidas de dos jugadores solían ser menos llamativas en los mapas de Italia y Britannia.

Finalmente, Concordia: Aegyptus / Creta acaba de ser lanzado en Essen. Como tal, nunca lo he jugado y no sé si los mapas son buenos o no. El mapa de Egipto añade el oro y el incienso, además de que las provincias por las que pasa el río Nilo dan un bono de comida. Por otro lado, Creta es un pequeño tablero de isla, al igual que lo fue Corsica el 2016.

Hace un tiempo el colega bloguero Reo Lúdico preguntó por aquí si Concordia necesita las expansiones o si es suficiente con el juego base. Mi humilde opinión es que las expansiones no son para nada necesarias. El juego tiene mucho que entregar en su estado natural. El setup es semialeatorio, por lo que tampoco es que el tablero básico vaya a aburrir a los jugadores muy pronto. Luego, si ya ha jugado mucho al juego, le encanta y quiere refrescar la experiencia, los nuevos tableros son precisamente lo que necesita.

Ya lo dije, la sal y el foro no son de mi gusto. Hay gente por ahí que sí disfruta con estos añadidos, pero la opinión mayoritaria es que Concordia está bien así como está. Por supuesto que es mejor que cada quien lo pruebe por sí mismo y decida si son de su gusto o no.

La Religión de Concordia

Ustedes ya han leído lo suficiente como para darse cuenta de que Andrés y yo somos gente rara. Y entre nuestras muchas rarezas está divertirnos actuando como si Concordia fuera una verdadera religión. Cuando nombramos a Concordia, lo hacemos con una voz aguda y celestial, “CONCORDIAAA” – no se preocupen, no pienso grabarme haciendo eso –. Tratamos de herejes a los que no les gusta Concordia y de sacrílegos a los que juegan Istanbul. Y parece ser que no estamos solos.

Los muchachos de Shut Up & Sit Down también son fanáticos acérrimos de Concordia. Me divertí mucho con su reseña, donde Quinns huye de su casa porque ama a Concordia y no quiere jugar otros juegos. Debo decir que también me sentí reivindicado con su reseña de Istanbul, donde dicen sin miramientos que, para jugar un juego de ese estilo, mejor juegue Concordia.

Bromas aparte, Concordia me ha creado nuevos amigos. Reo Lúdico, que ya lo nombré antes, se convenció de comprar Concordia por lo mucho que hablamos de él. Luego tuvo la amabilidad de invitarme a su casa ¡y lo jugamos! Espero que haya podido echarle más partidas, a ver si termina gustándole tanto como a nosotros. También hace un tiempo llegó una niña a un evento de PlanetaLoZ preguntando por Concordia, y la mandaron a hablar conmigo. “Tengo un amigo experto en Concordia”. De ahí en adelante la adoptamos y forma parte de nuestro grupo.

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Carmina estrenando su copia de Concordia.

Para finalizar, debo decir que estos dos años de obsesión con Concordia han sido divertidos. En estos tiempos en que hay tantos juegos disponibles, es bueno tener un par de favoritos en los cuales confiar. Concordia es eso para mí, un favorito que puedo sacar a la mesa en cualquier momento. Es fácil de aprender, pero difícil de dominar.

A todos ustedes que llegaron hasta el final de esta extensa entrada, los dejo con el siguiente saludo: Espero que encuentren y atesoren un juego tanto como nosotros atesoramos Concordia. Un juego que puedan llevar por el mundo enseñándoselo a otros aficionados. Porque de eso se trata esto de los juegos de mesa. De compartir.