No todos lo hemos jugado, pero sí todos hemos visto al menos en películas una mesa de pool. Todo bar gringo que se precie debe tener una. Puede ser la causa de alguna de las peleas que siempre ocurren en tales establecimientos. Incluso es centro de cierta fantasía sexual, aunque a mí me parece que debe ser de lo más incómodo.

El juego en sí es uno de destreza bastante entretenido, donde uno aplica precisión y cierta intuición de física para tratar de que las bolas golpeen y vayan donde deben ir. Lamentablemente, no es un juego que todos podamos tener en la casa. No solo es caro, sino que además requiere mucho espacio. La mesa de por sí mide como 2 metros y medio de largo, y hay que tener espacio suficiente para poder hacer las jugadas. Para mí, que vivo en una caja de fósforos, sería imposible tener algo así. Sin embargo, hay un juego que cumple con un propósito similar, pero es mucho más amigable para los espacios reducidos de la vida actual.

¿Qué es el Crokinole?

Crokinole es un juego de destreza cuyos orígenes se remontan al siglo XIX. El juego consta de un tablero circular y discos de madera de dos colores distintos. El tablero tiene tres círculos concéntricos dibujados, palitos de madera en el borde del círculo central y un agujero en el centro. Además, la parte exterior del tablero funciona como un foso en donde caen los discos cuando salen del tablero.

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El Crokinole es de origen canadiense, y tiene una similitud muy marcada con el Curling. En una ronda de Crokinole cada jugador cuenta con 12 discos de su color  y se turnan para jugarlos. Jugar un disco es ubicarlo en el borde del círculo exterior y golpearlo con el dedo índice o el del medio. Este movimiento es el que se conoce en el idioma de Shakespeare como flicking, pero no estoy seguro si tiene un símil en español. La regla es muy sencilla: si no hay discos del oponente en el tablero, el jugador debe intentar que su disco quede en el círculo central o, mejor aún, que caiga en el agujero central; si hay al menos un disco rival, debe golpear alguno. Fallar en este cometido causará que la jugada sea invalidada y el disco usado sea retirado del tablero.

El objetivo en cada ronda es tener más puntos que el rival. Cuando uno logra meter un disco propio en el agujero central, el disco se retira y vale 20 puntos. El resto de los puntos se cuentan al final, cuando ambos jugadores han lanzado sus 12 discos. Al terminar la ronda, los discos que hayan quedado en el círculo central valen 15 puntos, en la franja del medio valen 10 y en la franja exterior valen 5 puntos. Hay dos modalidades para llevar el puntaje. Una es contar todos los puntos, sacar la diferencia de puntaje y otorgar esos puntos al ganador de la ronda. Así, el ganador será el que, tras sucesivas rondas, sea el primero en llegar a 100 puntos. La segunda opción es otorgar simplemente dos puntos al ganador de la ronda, sin importar la diferencia de puntaje, y el primero en llegar a 8 puntos gana. En caso de empate se otorga 1 punto a cada uno.

El juego se puede jugar en modo 1 vs 1 o en parejas. Para jugar en parejas, cada jugador toma 6 discos de su color y las parejas se sientan de frente entre ellas, tomando un cuarto de tablero para cada uno. Así, los turnos de juego van en sentido horario y se puntúa tal como en las partidas individuales.

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Mi Crokinole venía con una caja para los discos que además sirve como marcador.

Como podrán darse cuenta, las reglas del juego son muy sencillas. Jugar decentemente tampoco es demasiado difícil. Tomará un par de rondas aprender a medir la fuerza y a golpear los discos con precisión. Pero al cabo de unos minutos uno ya empieza a dominar el juego y a hacer jugadas divertidas y llamativas. Sin embargo, existe una especie de circuito profesional, con torneos y jugadores experimentados que están a otro nivel. Pueden ver en este video que esta gente no está para juegos y que para ellos el Crokinole es un deporte.

¿Dónde conseguir un tablero de Crokinole?

Con el dolor de mi alma debo decir que obtener un tablero de Crokinole no es tan sencillo. El tablero es de madera y la superficie tiene que ser muy lisa y pulida, por lo que no pareciera ser algo que cualquiera pueda construir por su cuenta. Aún así, alguien con la habilidad y las herramientas necesarias puede perfectamente buscar las medidas en internet y hacerse un tablero propio.

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Disponible en Amazon a sólo 269,99 USD.

Comprar uno de estos en internet es una posibilidad, pero hay que estar dispuesto a soltar los billetes. En Amazon, los sets de Crokinole van de los 200 a los 300 dólares. Sin embargo, cabe destacar que el tablero pesa unos 8 kilos, por lo que el envío es bastante caro. Y con un empaque tan grande, las probabilidades de aduanazo son muy altas.

¿Y de dónde saqué yo el mío? Pues de Kickstarter. Mayday lanzó una campaña de Kickstarter para vender unos tableros de Crokinole fabricados en China. El precio era bastante accesible (100 USD), pero el shipping desde China y el mordisco que me pegó la aduana cuando me llegó a Chile harían llorar a cualquiera.

Comentarios Finales

Si usted me pregunta si vale la pena tener un tablero de Crokinole, mi honesta respuesta es que no lo sé. Yo me lo he pasado muy bien con el mío. Es facilísimo de explicar, es muy entretenido y es algo muy lindo para tener en la casa. Creo que mi Crokinole es una de las joyas de mi colección. Aún así, el precio de traer uno puede resultar prohibitivo. Muchas veces me han preguntado cuánto me salió la gracia, y nunca lo he dicho por el dolor que me causa recordarlo. Quizás algún día me emborrachen y termine confesándolo, pero al menos sobrio no lo diré.

A pesar de todo, prefiero vivir la vida sin arrepentirme de nada, y de esta compra no me arrepiento. Lo trato de sacar a la mesa para que se amortice el costo, e incluso lo llevé al evento del Día Internacional de los Juegos de Mesa, tal como mencioné en la entrada que publiqué sobre ese día. En fin, a veces uno tiene que darse ciertos gustos. O al menos eso es lo que me digo para poder dormir en la noche.