Si hay una sola afirmación que hacer sobre el Maravilloso Mundo de los Juegos de Mesa, es que sigue creciendo año a año. Juguemos o no, escribamos reseñas o no, la industria sigue sacando juegos y expansiones y mecánicas y temáticas y fichas y dados y cartas y ¡aaaaaaah! Y todo a un ritmo que hace imposible seguirle la pista a todo. Dentro de toda esta vorágine exponencial, encontrar algo que realmente me guste, me sorprenda y me haga querer escribir ha sido un desafío. Pero de sorpresa, mi buena amiga Valeria me regaló en noviembre, para mi cumpleaños, un pequeño juego de cartas.

“Es difícil imaginar un origen más humilde, que el del genio que cocina en el Restaurante Gusteau y quien, en opinión de este crítico, es nada menos que el mejor chef de Francia” escribiría Anton Ego, el crítico culinario sobre Remy, la rata cocinera protagonista de la aclamada película de Pixar “Ratatouille”. Yo no soy Ego, ni algún otro crítico afamado de la vida real. Tampoco es que Pájaros Cantores sea el mejor juego de cartas que existe. Pero no hay en ninguna tienda de juegos una cajita de apariencia más humilde, que en su interior esconda una joya, como es, en la opinión de este crítico, este juego de pájaros, semillas y ardillas ladronas.

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Una cajita sencilla e inocente.

Coleccionismo Ornitológico

Pájaros Cantores – Piepmatz en la versión alemán/inglés – es un juego de cartas diseñado por Ben Pinchback y Matt Riddle, e ilustrado por Klemens Franz – artista detrás de Agricola, Orleans y Clans of Caledonia, entre otros – y Mike Langman – ilustrador de aves con 25 años de experiencia –. El juego fue publicado el 2018 por Lookout Games y distribuido por Asmodee España el 2019. Pueden jugar de 2 a 4 jugadores, con una duración aproximada de 30 minutos.

El juego brilla por su simplicidad. Consta de un mazo de 72 pájaros: 6 especies, números del 1 al 6 y un macho y una hembra de cada uno; es decir, hay dos “Mirlo 5”, un macho y una hembra. Además, hay un mazo de semillas de valores 1, 2 y 3 y que incluye dos cartas “malas”: las Ardillas y las Cornejas Negras. Finalmente, una carta para indicar al jugador inicial y un comedero que se usará por el lado de dos posaderos para 2 ó 3 jugadores, y por el de tres posaderos para 4 jugadores.

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Las seis especies de aves del juego.

En un principio cada jugador tendrá 4 cartas de pájaro en su mano, y en la mesa habrá una columna de 4 cartas de semilla sobre el comedero. Finalmente, en cada comedero habrá un ave. En su turno, el jugador debe tomar un ave de su mano y jugarla en la “fila” de uno de los posaderos del comedero. Esta fila es una zona de espera donde los pajaritos aguardan su turno para subirse al comedero a saciar su hambre de semillas.

Se pueden dar dos situaciones:
1.- Si la suma de los números de los pájaros en la fila supera al número del ave actualmente en el comedero, el jugador calcula la diferencia entre ambos números y toma la carta de semillas correspondiente, contando desde abajo hacia arriba. Luego, añade al ave del comedero a su colección – en la mesa, frente suyo –. Si la carta de semillas tenía a su lado una carta mala – Ardilla o Corneja Negra –, se resuelve su efecto negativo. Finalmente, de las aves que estaban en la fila, sube al posadero la de número mayor.
2.- Si la suma de los números de los pájaros en la fila es igual o menor al número del ave actualmente en el comedero, no se obtienen cartas de semilla ni el pájaro del comedero; pero el jugador puede añadir a su colección un pájaro de su mano, cuyo número sea igual o menor que el del pájaro que jugó en la fila anteriormente.

Tras esta acción, el jugador debe robar cartas de pájaro del mazo o de las tres cartas que se encuentran boca arriba junto al mazo – así como el mercado de trenes en Ticket to Ride –. Además, se reponen las cartas de semilla de la columna sobre el comedero. Si al hacer esto aparecen cartas malas, se ponen al lado de la semilla de más abajo que no tenga una carta mala a su lado.

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El contenido del mazo de semillas. Esa ardilla es maldad pura. Mírenla… es diabólica.

Hemos nombrado las cartas “malas”. ¿Qué tanto daño podría hacer una inocente ardillita o una corneja? ¿Se discrimina a la corneja solo por ser negra? ¡Racismo aviar! Les explico. Cuando un jugador roba una ardilla, el efecto a resolver es descartarse al azar dos cartas de su colección de cartas de semilla. Esto puede suponer una pérdida de hasta seis puntos de victoria. Por su parte, lo que hace la corneja negra es espantar a una de las aves de nuestra colección. El jugador afectado la escoge, pero debe ser una de la colección más abundante, es decir, la especie de la que tenga más ejemplares.

El juego se acaba cuando se acabe el mazo de semillas. Se juega la ronda hasta el último jugador. Por último, cada jugador añade dos de las cartas que tiene en su mano a su colección y descarta las otras dos. Ahora se cuentan los puntos. Las cartas de semilla otorgan puntos según los huevitos que hay bajo el montón de semillas. Luego, por cada especie de ave se revisa qué jugador tiene más cartas de pájaro en su colección. Aquel que tenga la mayoría puntúa la especie según los huevitos que tiene cada una de las aves. Finalmente, por cada pareja de pájaros de la misma especie y número, los jugadores obtienen 5 puntos. Gana el jugador que tenga más puntos.

Juego Pequeño, Pero Que Hace Pensar

Una caja tan pequeña, y un juego tan inteligente en su interior. El objetivo en Pájaros Cantores es simplemente obtener semillas y aves, pero la forma de hacerlo no es directa. En cada jugada uno obtiene algo para sí, pero abre posibilidades para los demás. Los pájaros que uno juega de su mano quedan disponibles para que alguien más se los lleve. El cálculo de qué carta de semilla te llevarás, o si logras o no evitar las cartas malas lleva a decisiones interesantes. ¿Vale la pena entrar a la competencia por los Verderones, o mejor sigo juntando Pinzones? Hay veces en que incluso conviene llevarse un pájaro, solo para negarle una valiosa pareja a un jugador rival.

Cuando jugué Pájaros Cantores por primera vez no pude evitar alegrarme de que alguien haya hecho una buena versión de un juego que detesté hace algunos años. Las similitudes con Arboretum – un juego donde los jugadores forman una arboleda – no son pocas, pero tampoco demasiadas. En Arboretum también se juega con distintas especies, esta vez de árboles, y se puntúa formando una “escala” con los números de los árboles. Sin embargo, el sistema era insufrible para mí. Para puntuar una especie, uno debía quedarse con árboles en su mano. Esto generaba una contradicción entre querer jugar una carta en tu arboleda, pero no querer deshacerte de ella para tenerla en la mano a la hora de puntuar. Además, en cada turno había que jugar cartas y descartar otras, lo que generaba mucho movimiento en una mano en la que uno necesitaba mantener ciertos elementos.

En Pájaros Cantores el sistema de puntuación es muy directo: cantidad de semillas, mayoría de aves, y parejas. La forma de obtener estas cosas tiene una vuelta interesante, pero no convulsionada como en Arboretum. Además, en Pájaros Cantores está la posibilidad de hacer un fantástico doble turno, llevándose dos pájaros y dos cartas de semilla. Buscar esas oportunidades le da una cuota de dinamismo a un juego de apariencia sencilla.

Y hablando de apariencia, las ilustraciones de las cartas de Pájaros Cantores son simplemente exquisitas. No solo las aves están preciosamente dibujadas, diferenciando además machos de hembras, sino que también los otros elementos de la ilustración de las cartas y la tipografía utilizada evocan el pasado. El arte me pareció muy similar a un videojuego coincidentemente relacionado con las aves: “Aviary Attorney”. Uno de tantos juegos sin jugar que tengo en mi cuenta de Steam.

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Pedrito juega un Verderón 2 en esta fila. Las aves de la fila suman 5, por lo que se lleva el Pinzón 4 y la primera carta de semillas.
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El ave de mayor número es el Camachuelo 2 (está delante en la fila así que supera al Verderón 2). ¡Oh sorpresa! La fila suma 3, superando al Camachuelo 2.
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Pedrito se llevó al Camachuelo y la siguiente carta de semillas. Finalmente el Verderón 2 sube al comedero.
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Y he ahí, ¡el infame DOBLE TURNO!

Sello de Aprobación

Es raro en mí aclamar tanto un jueguito de cartas tan chico y sencillo. Yo soy más de los euros medio pesaditos para arriba o los monstruos de escala épica como Eclipse o Mansiones de la Locura. Pero el último tiempo me ha enseñado a apreciar las pequeñas sorpresas que nos trae la vida. Y de verdad que Pájaros Cantores me sorprendió mucho por lo hermoso y entretenido que es. Su precio es, además, totalmente accesible. Excelente regalo. Recomendado a ojos cerrados.